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EL INICIO 

Todo comienza en el punto de reunión un domingo de septiembre. Llegamos Rebe y yo en bici a casa de Mandy, el punto de reunión, aún de noche y ahí estacionamos nuestras bicis de manera segura y partimos en auto rumbo a la Huasteca. Para hacer senderismo en la Huasteca y con la nueva normalidad, en ese momento se tenía que acceder caminando desde la puerta de entrada. Había una mezcla de emoción y nervios ya que el plan del recorrido incluía 27 deliciosos km, haciendo cima en Pico Morteros y Pico Horcones, con una elevación de cerca de 900 m y 700 m respectivamente y un nivel de dificultad medio a difícil. Para eso íbamos muy bien preparadas, con al menos 5 litros de líquido cada una, dos comidas fuertes y un montón de snacks. Además de lo básico como gorra, bloqueador, ropa resistente para las espinas, cargador portátil para el celular, entre otras cosas. Íbamos frescas y platicando sin saber la aventura, ni el calor, que venía en camino. Nuestro recorrido comenzó con una caminata de 7 km por el camino pavimentado central hasta llegar a la base del Pico Morteros. Emocionadas con este recorrido, con esa vibra tan distinta y confortante que se siente al estar puras mujeres en un recorrido en la naturaleza. 

LA DESTRUCCIÓN

Antes de comenzar a subir plantamos agua entre los arbustos, para no subir con tanto peso la primera cumbre. Comenzamos a subir siguiendo una vereda marcada y relativamente sencilla, sintiéndonos en una aventura alejadas de toda civilización, hasta que llegamos a una sección que nos sorprendió. Cruzamos una loma y ¡vaya! Nuestra sensación de estar “into the wild” se esfumó en forma de un desarrollo inmobiliario en el corazón de la Huasteca. El famoso desarrollo de Valle de Reyes comiéndose nuestra bella zona natural. Ya no había vereda, ahora eran interminables kilómetros de tierra aplanada formando una red de calles. Total, vimos con tristeza el panorama mientras caminábamos por esas calles de tierra recién aplanada y nos topábamos con una retroexcavadora estacionada ahí en un costado. No pudimos evitar pensar en toda esa zona natural siendo destruida y convertida en un fraccionamiento privado. ¿Cuándo será el momento en que se nos prohibirá acceder a ese maravilloso lugar? ¿Acaso me tocará contar la historia de “yo recuerdo cuando esa era una zona natural”?

CONTINUACIÓN DE PICO MORTEROS 

Después de ese shock, finalmente llegamos al punto donde continuaba la vereda, un poco escondida por la construcción de la calle de tierra. Comenzamos a subir por la vereda hasta que nos topamos con una cerca de púas a un costado del camino. Esta cerca se convirtió en nuestra guía por un rato. Continuamos el camino hasta que llegamos al famoso chorreadero, el chorreadero más largo del mundo, bueno, eso no es cierto, pero sí de esos chorreaderos que subes un paso y bajas dos. Y al final si se vuelve el más largo del mundo. Haciendo estrategia entre ir subiendo por las piedras pequeñas o las piedras grandes, y al final optamos por subir y bajar por las piedras grandes y firmes. Igual íbamos vigilando en el camino que no nos fuera a salir una víbora, ya que aún era temporada y se sentía bastantito calor. 

Finalmente terminó el chorreadero, lo cual nos alegró mucho y seguimos el camino hasta que llegamos a la cresta, una increíble y maravillosa cresta lo suficientemente angosta para sentir un delicioso vértigo en algunos pasos y lo suficientemente ancha para que te encuentres segura. No está de más decir que las vistas son verdaderamente impresionantes. Caminamos por la cresta entre trepando rocas, haciendo estrategia para encontrar el lado más seguro y deteniéndonos para admirar la vista. ¡Y lo logramos! Hicimos la primera cumbre y como ya era medio día y moríamos de hambre, nuestro festejo fue comer, y claro, una sesión de fotos después. 

Comenzamos a bajar tomando el mismo camino y aunque de bajada es más “ligero”, nos recordó el chorreadero que aún la bajada es un reto. Comenzamos a descender por las piedras grandes y firmes, estando atentas a cada paso que dábamos. A Rebe le comenzaron a pesar las botas, pero eso jamás hizo que se rindiera y continuamos apretando el paso para llegar a la base y buscar una sombra. El sol ya se sentía muy fuerte y ya llevábamos varias horas bajo él. El pronóstico de ese día indicaba que a las 2 pm iba a haber una tormenta, pero por más que buscábamos en el cielo nubes que nos dieran un descanso del sol, jamás pasó. 

Ya abajo, fuimos por el agua y comenzamos a caminar rumbo a la base de Horcones, buscando alguna sombra decente para descansar, hasta que finalmente encontramos un buen árbol. Ahí comimos un snack, intentamos refrescamos y comenzamos a ver la posibilidad de abortar misión o seguir. Mandy se encontraba cansada, Rebe tenía mucho dolor de pies y a mí me preocupaba subir con el calor que estábamos sintiendo y saber que bajando Horcones todavía nos faltaría caminar otros 5 km hasta el auto. 

SEGUNDA CIMA

Hicimos una última toma de decisión grupal, revisamos que tanta agua nos quedaba a cada una y decidimos comenzar a subir Horcones, con la esperanza de que al ser las 4pm, ya nos comenzaría a tocar sombra durante la subida. Comenzamos a subir en automático y ver hasta donde podríamos llegar. Yo me encontraba muy deseosa de hacer cumbre, pero también me daba pendiente que nos esforzáramos de más y que luego fuera contraproducente. Lo increíble de Horcones es que es un camino bellísimo y las vistas están de locura. En ocasiones nos deteníamos a esperar a que todas nos reagrupáramos, admirar vistas y revisar como nos sentíamos. A los 2 km de subir Horcones y ver la asoleada que traíamos y las caras de cansancio, decidimos tomar la decisión final, seguir subiendo o ya bajar. La balanza se inclinaba un poco más a ya abortar misión. Me entristeció un poco, pero lo importante es la seguridad del grupo, entonces comenté que no pasaba nada si comenzábamos a bajar, en otra ocasión volvemos a intentar el recorrido. Y sin saber, ese comentario dio un boost de energía al grupo. ¿Abandonar el recorrido estando tan cerca de la cima? ¿Volver a comenzar desde cero ese recorrido y regresar al chorreadero de Morteros? ¡No lo creo! Nos pusimos de pie y seguimos subiendo. 

Caminamos por la meseta, escalamos la última parte antes de llegar a la cima y ¡lo hicimos! ¡Segunda cima cumplida! El cansancio y la asoleada hicieron que esa cima se festejara menos, pero que tuviera un mayor sabor a gloria. Estuvimos poco tiempo en la cima porque ya nos calaba el sol, llegamos a comer otro snack para cargarnos de energía, revisar cuánta agua nos quedaba, tomarnos una foto y comenzar a bajar. Justo cuando terminamos de bajar la escaladita, se nubló un poco el cielo y comenzó a lloviznar y eso fue definitivamente un gran regalo. Esa lluvia nos refrescó y además comenzaron a salir arcoíris por todos lados. Lo sentimos como un regalo a todo el esfuerzo que estábamos haciendo. Eso nos llenó de energía y nos ayudó a bajar con un muy buen humor y dicha. Uno de los arcoíris nos acompañó un buen rato en la bajada y aunque estábamos cansadas, a diferencia de la bajada de Pico Morteros, ésta se sintió rápida y reconfortante.

AVENTURA CUMPLIDA

Llegamos muy felices a la base, cantando y riendo. Pensamos que tendríamos que detenernos a descansar al llegar abajo, pero simplemente comenzamos a caminar rumbo al acceso de la Huasteca, esos 5 km que nos faltaban para cumplir la meta. Caminamos a paso constante, queriéndole ganar a la noche y no tener que caminar a un costado de los autos solo con headlamps. íbamos disfrutando ver el cielo ponerse de un color rosado a ir oscureciendo poco a poco. Llegamos a la reja de la entrada al parque con los brazos en alto triunfantes. En 10 horas logramos la aventura que nos propusimos, llegamos sanas y salvas, y descubrimos mucho en el proceso, sobre nosotras mismas y sobre estar en equipo. No podemos estar más agradecidas con todo lo que nos ofrece la maravillosa Huasteca y a donde pueden llevarnos nuestros cuerpos. Regresamos muy felices de nuevo al punto de reunión, de ahí a tomar nuestras bicis, siendo ahora si el último esfuerzo y a descansar después de ese maravilloso día. 

Disfruta de pasar tiempo en la naturaleza practicando algún deporte de montaña, yoga y meditación. Entusiasta de compartir conocimientos y experiencias en la montaña, además de promover el cuidado del medio ambiente.


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