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Un simulacro que se volvió real

Por Johari Salgado

Soy de Puebla, pero después de 13 años de vivir en Monterrey, regresé a mi ciudad en busca de algún club de montañismo al cual pudiera integrarme. En mi búsqueda me topé con un anuncio sobre un curso de rescate en montaña de la Cruz Roja y, al no tener suerte en encontrar un club, pensé que seria una buena idea para conocer amigos con quien ir a la montaña.

El curso buscaba preparar y reclutar voluntarios para su grupo de rescate. Me presenté a la junta de inducción que consistió en una caminata corta en Malinche y posteriormente asistí durante 6 meses todos los fines de semana al curso. Después de ese periodo había llegado la hora del examen final. El examen estaba dividido en dos partes: un examen teórico y uno práctico que consiste en un simulacro completo de un rescate en una situación simulada que nos proporcionan en ese momento.

Compañeros de generación

El día del examen práctico (por gracia o desgracia) coincidió con mi cumpleaños. Fue un sábado y parte de la dinámica era que desde las 00:00 horas del sábado teníamos que estar al pendiente de la llamada de rescate. Toda la mañana fue un martirio para mí, porque recibía constantemente mensajes de felicitación por mi cumpleaños y cada vez que sonaba el teléfono creía que podía ser la llamada de la activación del examen.

Alrededor de las 3 de la tarde llegó la tan esperada llamada. Todos los alumnos nos dispusimos a comenzar a preparar la logística que tendríamos que emplear para resolver la situación que nos habían proporcionado. Como se empleaba el uso de cuerdas preparamos todo el material para rescate vertical y lo subimos a la camioneta. Casi a punto de salir al lugar del simulacro, llega nuestro coordinador con una noticia que en un inicio todos pensamos que era broma o un cambio de planes programado como parte del examen

Mis compañeros del curso

Aproximadamente a las 4 de la tarde el coordinador nos informó que había 4 personas extraviadas en Malinche, un adulto con tres menores de edad quienes por la niebla perdieron el camino bajando de la cumbre. Había señal telefónica y al darse cuenta de que estaban perdidos alertaron a las autoridades y a sus familiares. Nosotros ya estábamos listos para salir, así que después de analizar la situación se canceló el examen y salimos rumbo a Malinche a realizar la búsqueda.

Malinche es un volcán inactivo de 4420 msnm, la ruta normal que inicia desde el centro vacacional del IMSS es muy concurrida la mayoría de los fines de semana del año. En esta zona del país las lluvias son en verano y en los volcanes tiende a llover aproximadamente después de las 3 de la tarde, por lo que es recomendable subir muy temprano para bajar antes de que llueva. Ese día el grupo ascendió y fueron los últimos en llegar a la cumbre. El adulto que fungía como guía había subido en otras ocasiones, pero siempre despejado y con buen clima. Estando en la cumbre las nubes llegaron, lo que les dejo muy poca visibilidad. No iban preparados para la lluvia y cuando comenzó a llover y empezaron a bajar rápidamente; Al no saber orientarse el grupo descendió por donde ellos supusieron que habían subido. Sin embargo, no pudieron encontrar el camino, perdidos y sin la posibilidad de orientarse para seguir bajando, así que avisaron que estaban perdidos (afortunadamente había señal celular).

Cuando estas expuesto a las inclemencias del clima en la montaña; Llevar el equipo y la ropa adecuada marcan la diferencia. Alguna ves un amigo que vivió en Inglaterra dijo una frase que creo que aplica a la montaña muy bien “no existe el mal clima, lo que hiciste fue una mala elección de la vestimenta”. Es importante que cuando salimos a la montaña llevemos todo el equipo necesario para poder sortear alguna eventualidad, aunque haya buen clima este puede cambiar y siempre hay que ir preparados.

Todos trabajando en equipo

Teníamos como referencia que venían bajando, por lo que comenzamos a subir en abanico buscando a los extraviados. Ya estaba oscuro y éramos un grupo grande con aproximadamente 20 personas recorriendo el bosque hacia la cumbre. Llegando al arenal donde hay mas visibilidad acordamos dividirnos en dos grupos: uno subiría a la cumbre a buscar rastros, y los restantes seguiríamos recorriendo los alrededores del bosque. Al amanecer aún no teníamos rastro de las personas.

La mañana del domingo bajamos a donde ya se había establecido un puesto de control de las autoridades, a quienes reportamos nuestro infructuoso intento. Para ese momento ya había personal de protección civil de Puebla y Tlaxcala además de policías que llegaron a apoyar. Para entonces los extraviados ya llevaban más de 12 horas en la montaña.  

En nuestro grupo de alumnos del curso todo era una experiencia nueva y nos ponía algo nerviosos. La llegada de más gente de apoyo a la búsqueda nos tranquilizo un poco pues no habíamos dormido, así que se asignó un nuevo grupo de búsqueda y nosotros nos fuimos a descansar un poco.

Voluntarios en el puesto de control

En lo personal, pensé que como era de día y habían llegado muchos voluntarios a apoyar en la búsqueda, para la tarde ya habrían rescatado a las personas. Mi sorpresa vino cuando, al despertar por la tarde, nos avisaron que todavía seguía la búsqueda y que los voluntarios que tuviéramos tiempo saldríamos a apoyar otra vez.

Desde esa misma tarde comenzó a llover y el pronóstico indicaba que durante la noche la lluvia se intensificaría. Debido al clima, se informó que las operaciones de búsqueda se suspenderían temporalmente y se reanudarían el lunes en la mañana si el clima lo permitía (para entonces las personas llevaban más de 36 horas extraviadas).

El lunes en la mañana continuaban las lluvias intermitentes. Las autoridades habían apoyado con un helicóptero para sobrevolar la zona y tratar de localizar desde el aire. Afortunadamente las personas fueron localizadas por el helicóptero y para sorpresa nuestra ¡estaban del otro lado de la montaña!

Varias horas sin dormir

Después supimos que cuando el grupo de 4 personas llegó a la cumbre, la niebla les dio poca visibilidad, su poca experiencia para orientarse, la tardía hora de descenso y su vista cuidando el camino los hizo bajar del otro lado de la cumbre siguiendo el camino natural de la pendiente. Esta acción los llevo a descender fuera de las rutas de ascenso por una barranca de casi 300 metros hasta llegar a una repisa de más de 100 metros (figura1) por lo que no pudieron continuar bajando. El cansancio y la fuerte pendiente les hizo imposible regresar por donde bajaron. Ahora estaban atorados al fondo de una barranca sin posibilidad de subir o bajar.

Conociendo su ubicación, los rescatistas que estaban en la zona comenzaron a subir. Para llegar a la zona, los rescatistas tenían que subir a cumbre (7 km aproximadamente y 1500 metros de desnivel positivo), cruzar al otro lado de la montaña y descender 300 metros de desnivel al inicio de la barranca. Todo el recorrido se hizo cargando casi 500 metros de cuerda, equipo personal y víveres para todos. Fue un gran esfuerzo de los rescatistas subir con tanto peso y mojados ya que había lluvias intermitentes. En el inicio de la barranca donde estaban los extraviados se montó un campamento, comenzó el montaje de cuerdas y descendieron los aproximadamente 200 mts. para poder llegar a ellos. Los extraviados eran un adulto de 50 años aproximadamente y tres jóvenes entre 15 y 17 años. Para entonces ya era lunes en la tarde y ellos llevaban ahí desde el sábado.

Después de tres días en la montaña, el adulto y dos de los jóvenes estaban con leves signos de hipotermia, pero estables. Los rescatistas que hicieron el contacto les proporcionaron ropa seca, agua y comida. Sin embargo, el tercer joven estaba muy débil y presentaba un grado mayor de hipotermia, por lo que los estabilizaron y como no se contaba con una camilla para poder trasportarlo, se procedió a subir al resto del grupo que pudieron subir por sus medios con la ayuda de los rescatistas. Por radio se avisó que se necesitaría una camilla y un grupo para hacer la progresión por las cuerdas.

En la zona del puesto de control, además de policía, protección civil y otros grupos de rescate de Puebla y Tlaxcala, ya había muchos voluntarios civiles que había llegado para poder apoyar. Cuando se recibió el aviso de la necesidad de hacer la extracción cargando la camilla, el gobierno preparó también un helicóptero para el rescate, pero para mala suerte el clima empeoró y comenzó a llover. Las autoridades decidieron esperar a que el clima mejorara para que se pudiera evacuar por vía aérea. El resto de la tarde el clima se mantuvo igual.

Coordinación de varias corporaciones

Al llegar la noche y preocupados porque el joven pasaría una noche más en la montaña sobre de los 4000 m.s.n.m, se decidió que nuestro grupo subiría para hacer la extracción, por lo que nos dividimos en dos: un grupo que iría de avanzada con todo el equipo para hacer la extracción por cuerdas y otro equipo con víveres que ayudarían a cargar durante la bajada.

Mis compañeros de primer grupo comenzaron a subir aproximadamente a las 11:00 pm y otro grupo subimos atrás de ellos con comida y agua que fuimos proporcionando a los rescatistas que iban bajando después de hacer el relevo. Yo estaba en la zona del arenal de Malinche a 4000 m.s.n.m subiendo con víveres, cuando por radio avisan que no había camilla en el campamento de altura (por un error de comunicación se había bajado la camilla).

El compañero que llevó la camilla llegó al arenal aproximadamente a las 4 de la mañana. Como yo había estado apoyando a los que iban bajando en esa zona y estaba descansado, me ofrecí a subir la camilla el resto del trayecto.

Subiendo lentamente en la oscuridad y en solitario por primera vez muchos sentimientos pasaban por mi mente: nunca pensé que mi cumpleaños la iba a pasar tratando de ayudar a unas personas extraviadas, también me preocupaba la salud del joven. A esa hora de la madrugada, justo antes de amanecer cuando baja mucho la temperatura, sentí frío. Casi llegando a la cumbre comenzó a amanecer. Llegaron entonces a mi encuentro unos policías que estaban apoyando y me indicaron la zona del barranco. Me dirigí al lugar.

Zona de extracción

Al llegar al campamento de altura, que identifiqué porque estaban los anclajes de las cuerdas que habían montado, un compañero me esperaba listo para descender con la camilla que le di en ese momento. Mientras mi compañero bajaba yo veía desde arriba como mis compañeros intentaban subir lentamente con los recursos que tenían a la mano (ya llevaban varias horas). Solo habían ascendido unos 60 metros. Por radio escuchamos que gracias al que el clima se había mejorado, el helicóptero de los relámpagos del Estado de México venía en camino.

El grupo relámpago

Durante la espera para la extracción aérea el joven estaba muy débil y cayó en paro, por lo que mis compañeros comenzaron maniobras de reanimación cardio pulmonar (RCP).

Cuando llegó el helicóptero, tuvo que hacer varias maniobras para colocarse encima del barranco. Con mucha pericia del piloto descendió en medio de las grandes paredes que flanqueaban la zona, sobrevoló arriba de mis compañeros (que en ese momento estaban haciendo RCP) y descendió por un cable a un aeromédico, mientras las piedras que levantaba el helicóptero pasaban como proyectiles a un lado de mis compañeros.

El aeromédico bajando

Después de una evaluación rápida procedieron a asegurar al joven al cable y rápidamente el helicóptero desapareció en el horizonte. El trabajo estaba hecho.

Una vez evacuado el joven, ahora quedaba regresar. Procedimos a recuperar todo el material y comenzamos a subir a la cumbre para bajar por la ruta normal donde nos esperaban los vehículos. Mientras caminábamos nos granizo una parte del trayecto. Todos íbamos en silencio, pensando en lo que acabábamos de vivir. Pasado el medio día del martes llegamos a los vehículos, guardamos el equipo y emprendimos el regreso cuatro días después del inicio de nuestro examen. En el trayecto de regreso, nos informaron que el adulto y dos de los jóvenes ya estaban descansando y estables. Desgraciadamente el joven que se evacuo por vía aérea falleció horas después.

Después de la extracción hay que subir y recuperar todo el material

Es importante tener en cuenta que muchos de los accidentes en montaña son por error humano y se pueden prevenir. En la montaña el riesgo 0 no existe, pero se pueden hacer acciones para llevar una actividad lo mas segura posible; Si tu quieres adentrarte en este maravilloso mundo del montañismo es aconsejable que te acerques con gente de experiencia, ya sea un club o una escuela en la que puedas llevar un seguimiento progresivo y seguro de tus habilidades en la montaña. Por otro lado, si solo quieres vivir la experiencia acércate a empresas especializadas que te proporcionaran guías que ayudaran a subir con seguridad.

En México los rescatistas de alta montaña son voluntarios, ellos ponen su integridad, equipo, tiempo y dinero para cuidar y ayudar a rescatar a personas en los volcanes de México. Existen varias agrupaciones que valerosamente semana a semana patrullan algunos de los senderos mas transitados de los volcanes de México. Ellos al ser voluntarios no tienen la obligación de ir por las personas, sin embargo, lo hacen. Muchas veces la gente es grosera con ellos, además que creen que en caso de accidente es su obligación ir a apoyar. Tengamos empatía por esos grupos y sigamos sus indicaciones.

Johari Salgado
Biólogo molecular, apasionado de los deportes de aventura, técnico en rescate de áreas montañosas, salvavidas de océano, buzo y aficionado a toda actividad que implique naturaleza.


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4 Comments

  • Alejandro, septiembre 2, 2020 @ 8:14 pm Reply

    Que gran experiencia para terminar el curso!!
    Una información súper buena para los que nos gusta hacer montañismo y quiénes quieran empezar.
    Felicidades por el gran esfuerzo de todos lo rescatistas involucrados!!

  • Gladys Marín Marín, septiembre 2, 2020 @ 9:06 pm Reply

    Excelente graduación, lo felicit, me encanta la montaña y son muy buenos sus consejos.
    Gracias

  • Eduardo B., septiembre 4, 2020 @ 1:40 pm Reply

    Muchas gracias por compartir tus experiencias man!

  • Luis Leonardo Juan Zamora Leal, septiembre 6, 2020 @ 7:03 pm Reply

    Gracias por compartir Johari.

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